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Qué diferencias hay entre placas de expansión PCI y M.2 en tarjetas madre

22/08/2025
Componentes electrónicos: detalle técnico y orden

Las tarjetas madre modernas ofrecen diversas opciones para expandir las capacidades de un ordenador, y dos de las más comunes son las ranuras PCI y los puertos M.2. Entender las diferencias entre ambos es crucial para elegir el hardware adecuado para necesidades específicas, ya sea para mejorar el rendimiento gráfico, añadir almacenamiento o incorporar otras funcionalidades. Ambas tecnologías sirven para conectar componentes adicionales, pero lo hacen de maneras fundamentalmente distintas en términos de velocidad, compatibilidad y aplicación.

Originalmente, PCI (Peripheral Component Interconnect) fue el estándar dominante para la expansión. Con el tiempo, ha evolucionado a través de versiones como PCI-X y PCI Express (PCIe), cada una de ellas ofreciendo mejoras en el ancho de banda. Sin embargo, la aparición de M.2, un factor de forma más pequeño y con un rendimiento superior, ha cambiado el panorama, especialmente en lo que respecta al almacenamiento. Este artículo explorará estas diferencias en detalle.

PCI: El Estándar Tradicional

PCI, en sus diversas iteraciones, ha sido la columna vertebral de la expansión de ordenadores durante décadas. Originalmente diseñado para conectar tarjetas de sonido, tarjetas de red y otros periféricos, evoluciona constantemente para adaptarse a las demandas de los nuevos dispositivos. La ranura PCI tradicionalmente, y las posteriores PCIe, proporcionan un bus paralelo que permite una comunicación relativamente rápida entre la tarjeta y el chipset de la placa base. La compatibilidad con versiones anteriores es una característica importante, lo que significa que una tarjeta PCIe 3.0, en la mayoría de los casos, funcionará en una ranura PCIe 2.0, aunque a una velocidad reducida.

PCIe se distingue por sus “lanes”, que determinan el ancho de banda disponible para la comunicación. Las ranuras PCIe x16, x8, x4 y x1 ofrecen diferentes números de lanes, siendo x16 la configuración más común para las tarjetas gráficas debido a su necesidad de un alto ancho de banda. La disponibilidad de ranuras PCIe en una placa base puede variar según el modelo y el factor de forma. Es importante verificar la documentación de la placa madre para comprender qué tipos de ranuras están disponibles y sus capacidades.

Aunque sigue siendo relevante, PCIe está siendo desplazado en ciertas áreas por M.2, especialmente en lo que respecta a las unidades de estado sólido (SSD). Esto no significa que PCIe esté en declive; las tarjetas de vídeo de gama alta, las tarjetas de sonido profesionales y las tarjetas de red de alto rendimiento siguen requiriendo las capacidades de PCIe. El futuro de PCIe incluye nuevas versiones, como PCIe 5.0 y 6.0, que prometen velocidades aún mayores.

M.2: El Nuevo Factor de Forma

M.2 no es un estándar de bus en sí mismo, sino más bien un factor de forma compacto para dispositivos de almacenamiento y otros componentes. Los dispositivos M.2 pueden utilizar diferentes protocolos, incluyendo PCIe y SATA. Cuando un dispositivo M.2 utiliza el protocolo PCIe, se conecta directamente a la CPU o al chipset a través de líneas PCIe, lo que resulta en un ancho de banda significativamente mayor que el ofrecido por las ranuras SATA tradicionales. Esto se traduce en tiempos de carga más rápidos y un rendimiento general mejorado del sistema.

Una de las principales ventajas de M.2 es su tamaño reducido. Este factor de forma permite a los fabricantes integrar dispositivos de almacenamiento de alta velocidad en espacios limitados, como portátiles y equipos compactos. Además, los SSD M.2 PCIe suelen ser más eficientes energéticamente que los SSD SATA tradicionales, lo que puede contribuir a una mayor duración de la batería en dispositivos móviles. La instalación de un SSD M.2 generalmente es sencilla, ya que se inserta directamente en un puerto M.2 en la placa base y se fija con un tornillo.

Sin embargo, no todos los puertos M.2 son iguales. Algunos puertos M.2 sólo admiten dispositivos SATA, mientras que otros admiten tanto SATA como PCIe. Es crucial verificar las especificaciones de la placa base para asegurarse de que el puerto M.2 que se va a utilizar es compatible con el dispositivo M.2 que se desea instalar. También es importante tener en cuenta la longitud máxima del dispositivo M.2 que admite el puerto.

Velocidad y Ancho de Banda: La Batalla Principal

Placa base cyberpunk: velocidad y contraste

En términos de velocidad, M.2 PCIe generalmente supera a las ranuras PCI Express, especialmente con las últimas generaciones de SSD NVMe. Los SSD NVMe (Non-Volatile Memory Express), que utilizan el protocolo PCIe, aprovechan al máximo el ancho de banda disponible para ofrecer velocidades de lectura y escritura excepcionales. Estas velocidades son significativamente más rápidas que las que pueden alcanzar los SSD SATA, que están limitados por el protocolo SATA más antiguo. La diferencia en rendimiento es especialmente notable en tareas que implican una gran cantidad de operaciones de lectura y escritura, como la edición de vídeo o la ejecución de juegos exigentes.

El ancho de banda de las ranuras PCIe varía según la versión y el número de lanes. PCIe 3.0 x4 ofrece un ancho de banda máximo de aproximadamente 32 GB/s, mientras que PCIe 4.0 x4 duplica esta cifra a 64 GB/s. PCIe 5.0 x4 ofrece, a su vez, 128 GB/s. Las unidades M.2 PCIe suelen aprovechar al máximo este ancho de banda, mientras que las tarjetas PCIe, dependiendo de su diseño y aplicación, pueden utilizar diferentes cantidades de lanes.

Es importante tener en cuenta que la velocidad real de un dispositivo M.2 o PCIe puede verse afectada por varios factores, como el chipset de la placa base, la CPU y el sistema operativo. Además, el rendimiento de un SSD NVMe puede verse limitado por el controlador de almacenamiento y la memoria flash utilizada en el SSD.

Compatibilidad y Aplicaciones

Mientras que PCIe es compatible con una amplia gama de tarjetas de expansión, como tarjetas gráficas, tarjetas de sonido y tarjetas de red, M.2 se utiliza principalmente para dispositivos de almacenamiento, como SSDs y, en algunos casos, tarjetas de red inalámbricas y módulos Bluetooth. La compatibilidad con PCIe es bastante amplia, pero es crucial verificar que la tarjeta y la placa madre sean compatibles con la versión de PCIe (por ejemplo, PCIe 3.0, 4.0 o 5.0).

Las ranuras M.2 ofrecen flexibilidad en la elección del tipo de dispositivo que se va a conectar, ya que admiten tanto SSD SATA como SSD PCIe NVMe. Sin embargo, es importante verificar las especificaciones del puerto M.2 en la placa base para asegurarse de que es compatible con el dispositivo que se desea instalar. Algunos puertos M.2 pueden admitir únicamente dispositivos SATA, mientras que otros pueden admitir ambos tipos.

La elección entre PCIe y M.2 dependerá en gran medida de la aplicación. Si se necesita una tarjeta gráfica de alta gama o una tarjeta de sonido profesional, PCIe es la opción obvia. Si se busca el máximo rendimiento en almacenamiento, M.2 PCIe NVMe es la mejor opción. En muchos casos, lo ideal es utilizar ambos tipos de ranuras para aprovechar al máximo las capacidades de la placa base.

Conclusión

Tanto las ranuras PCI (especialmente PCIe) como los puertos M.2 desempeñan un papel importante en la expansión de las capacidades de un ordenador. PCIe sigue siendo el estándar para tarjetas de expansión que requieren un alto ancho de banda, como tarjetas gráficas y tarjetas de sonido, mientras que M.2 se ha convertido en el factor de forma preferido para unidades de almacenamiento de alta velocidad, como los SSD NVMe. La elección correcta dependerá de las necesidades y prioridades individuales.

La evolución de la tecnología continúa, y es probable que veamos aún más innovaciones en el futuro tanto en PCIe como en M.2. Con la llegada de PCIe 5.0 y 6.0, las velocidades de transferencia de datos seguirán aumentando, lo que permitirá a los fabricantes crear componentes aún más potentes y eficientes. Asimismo, la popularidad de M.2 seguirá creciendo a medida que los dispositivos de almacenamiento de alta velocidad se vuelven más asequibles y accesibles para el consumidor.